martes, 26 de mayo de 2026

Al universo le vale madres que pienses positivo.

En Enero de 2014 escribí  "Aunque las mentiras parecen verdades..."
en esa nota la emprendí contra el pensamiento positivo que era como una piedra en mi zapato filosófico  desde hace tiempo. 
El pensamiento positivo es presentado como algo natural y sano, algo a lo que deberíamos aspirar. Y ya sabemos que cuando algo es natural no se cuestiona. Pero nuestro trabajo es cuestionarlo todo, sacar las capas de verdades a medias, o de mentiras lisas y llanas, y ver qué hay abajo, y ver a quienes conviene que las cosas sean como son y no sean de otra forma. 
El pensamiento positivo nació en los Estados Unidos, de la mano de la religión con origen en el calvinismo, después se traslado al área de la salud donde aún hoy se sigue usando y así es que muchos pacientes con enfermedades terminales, son entrenados para pensar positivo y cultivar la esperanza , ya que dicen "el buen humor y las sonrisas curan". Muchas veces se les niega la posibilidad de transitar con dignidad la angustia, que si es natural ante lo inevitable. 
Pero también el pensamiento positivo se mudó al mundo de las empresas y los negocios donde abundan los "coach" que también entrenan al personal para crear ambientes laborales con el mínimo de fricción, des-perzonalizados, sin reclamos ni conflictos, aspiran a crear  "colaboradores" pro-activos, dispuestos a ponerse la camiseta de la compañía y también entrenan a los despedidos, los desocupados para que vean su situación como una oportunidad para mejorar y nunca pero nunca cuestionen los condicionantes socio económicos de su situación.
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Todo pum para arriba, pero esto de  natural no tiene nada; el pensamiento positivo es ideológico y favorece al capital, al mundo liso de los mercados donde los flujos económicos se deslizan sin las molestas interrupciones del factor humano.  
Barbara Ehrenreich autora de Sonríe o muere (La trampa del pensamiento positivo); dice "Ser positivo no es un estado de animo sino una construcción ideológica"
Plantea como ejemplo el típico caso del vaso medio lleno o medio vacío
 Si pensamos positivo y vemos el vaso medio lleno significa que el mundo va a bien e irá mejor, si así fuera no haría falta que pensemos positivo. Pero el mundo no es ese lugar ideal donde todo marcha de maravillas, a la vista está. Y por mucho que nos esforcemos mentalmente, la mente no inside sobre la materia en el mundo real. En última instancia ,según la autora, el pensamiento positivo nos lleva a sacar de nuestro entorno  a las personas negativas o quejosas, lo cual sería la confirmación de que más ayá del mundo de sonrisas que nos fabricamos,  existe un mundo real con personas y emociones reales, del cual nos aislamos porque no reflejan la imagen que queremos ver,  y cambiar el mundo es un trabajo muy arduo y largo. Mejor cambiar nuestras percepciones, la forma de verlo, hay una relación con cierto estoicismo mal entendido, muy de moda también que dice no puedo cambiar el mundo pero puedo cambiar mi percepción, y relacionado también con la Resiliencia esa palabrita del siglo XXI que se mudo rápidamente del mundo de la sicología donde se aplica a los sujetos que atraviesan un duelo, y en la sicología la Resiliencia puede ser muy útil porque ayuda al sujeto a adaptarse ante lo inevitable como puede ser una muerte, un divorcio. ¿Que es sino el duelo? La mente adaptándose a la nueva situación donde esa persona que fue muy importante ya no esta físicamente y el proceso de adaptación lleva tiempo y duele. En el duelo cada día volvemos a repensar nuestra relación con la persona perdida y poco a poco se va reconfigurando la estructura que nos permite seguir viviendo, la resiliencia está bien ante lo inevitable de la vida.
Pero las relaciones sociales y económicas no son inevitables sino que son construcciones colectivas que pueden y deben ser modificadas y adaptadas a las necesidades humanas y no al revés. 

El sicólogo español Buenaventura del Charco Olea autor de los libros  "Hasta los cojones del pensamiento positivo" y "Te estás jodiendo la vida (Olvídate de tu mejor versión y sé tu mismo)", plantea en el primero que el pensamiento positivo es una trampa que nos conduce a la enfermedad mental porque nos obliga a reprimir emociones que son naturales en determinadas circunstancias, por ejemplo ante la muerte de alguien cercano la tristeza la angustia, el miedo, la incertidumbre son reacciones humanas perfectamente entendibles y aunque hubiera una receta para saltear las etapas emocionales del duelo por la perdida lo sano no es saltear las sino transitar las u no con la lógica productiva de este tiempo que nos dice que de toda experiencia podemos hacer un aprendizaje, y conseguir por lo tanto una ganancia,no. Hemos perdido a alguien que queremos, se ha muerto, y no quiero hacer ni sentir que no ha pasado nada, no quiero ser positivo, no quiero que sea un aprendizaje que me deje una gran lección de vida y entonces en el balance de los costos y beneficios esa persona que quiero solo sea una entrada contable. Esa persona me importa y por eso estoy triste, angustiado o temeroso del porvenir. Y no es reprochable tener  pensamientos negativos cuando, el mundo es un lugar peligroso o injusto y nos pasan cosas horribles.


Alejandro Ovejero
Julio 2024

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