jueves, 13 de agosto de 2026

Sin lugar para los débiles

Hace unos días volví a ver la película No country for old men, (presentada en Argentina con el título Sin lugar para los débiles o  No es lugar para viejos), excelente, diferente, disruptiva, anti facilista película de los hermanos Coen, que entendí mucho mejor o, entendí distinto de lo que lo había hecho en su momento, hace casi vente años. Es que, hay que decirlo, el mundo era otro, mi país era otro, yo mismo era otro cuando la vi por primera vez en dos mil ocho.

No country for old men, nos deja varios mensajes poderosos que conviene pensar y repensar porque este tipo de arte no te lo entregan  masticado para que el espectador nada más  sea un simple espectador y trague lo que le están dando. 

El personaje del bueno Llewelyn Moss hace el mal ( se queda con dinero ajeno, de un cártel de drogas, lo que ya de por si no es una buena idea), pero lo hace por buenas razones (algunas de ellas) y tiene gestos de bondad profundos, le lleva agua al narco moribundo y eso le cuesta que lo persigan, se guarda el dinero para su familia, cree que lo merece y los espectadores también lo creemos por aquello de que ladrón que roba a otro ladrón tiene cien años de perdón y porque trabaja de sol a sol, es un veterano que combatió por su país en una de sus              in-numerables guerras y vive miserablemente.en una casa prefabricada en medio del desierto. Lo matan a mitad de la película y ni siquiera nos muestran como fue.  Información  subliminal, el bueno, no importa lo que haga termina mal y no le importa realmente, lo que se dice, a nadie.

Otro personaje es el sheriff Bell  (Tommy Lee Jones) es el representante del órden teórico y llega tarde siempre. Bell es uno de esos  viejos que ya no tienen lugar aquí * y finalmente se retira, se dá por vencido tristemente ante una realidad que lo supera, que lo aterra, porque ya no hay las reglas que él conoció. Este es un eje central de la historía; el sheriff desilucionado, y después de haber sentido la fuerza del miedo en la escena del crimen en el hotel va a visitar a su tío (viene de una familia de policías de varias generaciones) su tío le dice: tu mujer me comentó que te vas a retirar, "eso que te pasa les pasa a todos, no podés parar lo que viene, las cosas no te esperan, creer eso es vanidad."

En el mundo nostálgico del sheriff Tom Bell había reglas, hasta el crimen cumplia reglas, la mafia los pequeños delincuentes tenían reglas que se respetaban. Todo eso terminó, hoy en cualquier bocacalle un pibe cualquiera te puede robar, te puede pedir que le des todo y te puede matar por más que se lo dés. Un presidente de un país puede mandar a secuestrar al presidente de otro país para robarle el petróleo, se puede matar a niños con tiros en la frente para despoblar Gaza y levantar en esas playas hoteles de lujo, todo se puede. ¿Porque? Porque así están las cosas porque todo es relativo y nada es sino su relato, porque el mundo es injusto, porque las madres no amamantan, los padres no ponen límites, ni siquiera están, ni siquiera se sabe quiénes son, ni obligados  pagan apenas la cuota alimentaria de sus hijos, las escuelas no preparan para nada, los trabajos son peores que la indecencia, y nada se puede cambiar nunca. 

Lo que viene ya está acá. Un mundo sin reglas. Niestzche no celebraba cuando dijo Dios ha muerto, no era un manifiesto ateísta.                                            Dios ha muerto significa esto que ahora nos toca vivir, el mundo donde todo es relativo, dónde no hay ley ni orden posibles. El mundo donde el mal ha ganado.   

      Anton Chigurh (Javier Barden) el malo de la película sale vivo y coleando, baleado en una pierna explota un auto para distraer y robar medicinas de una farmacia, con un brazo partido y un hueso expuesto por un accidente de tránsito se va caminando tranquilamente. El mal gana. 
Pero ¿Que pasaría si el mal ya no es como nos han enseñado toda la vida?                                                    El malo ya no es el villano que sabe que hace algo reprobable para obtener un beneficio y lo sabe y en el fondo es su vergüenza. La villania está en extinción. El nuevo mal es acéptico. Se lava las manos meticulosamente. El nuevo mal es un engranaje, parte de una maquinaria que no se cuestiona a si misma, es la automatización del hombre. Las máquinas no iban a someternos corriendonos con un látigo, el hombre ya corre solito con la lógica fría y calculadora de la máquina.

Anton Chigurh es la maldad como fuerza de la naturaleza, mata como mata cualquier depredador, no tiene empatía, ni remordimiento, no tiene pasión ni humor, mata porque hace falta, no porque necesite matar, sino porque necesita algo y matando lo consigue más fácilmente, no es algo moral o inmoral es algo del sentido de lo utilitario. Algo que nos remite a Descartes y su razón utilitaria.¿Porque hacemos lo que hacemos? Porque podemos, porque tenemos las herramientas. Tuvimos las herramientas tecnológicas para arrasar la naturaleza y lo hicimos, nadie se pregunto si era bueno o malo, tuvimos el conocimiento para crear armas nucleares y lo hicimos, hoy tenemos las herramientas tecnológicas para crear la IA que va a destruir la sociedad como la conocemos y lo vamos a hacer, nadie se pregunta para qué, o ¿Con que beneficio? 

Anton Chigurh mata a casi todos los que cruza en la película, mata con una pistola de perno que se usa en los mataderos de ganado, aunque muchos no lo sepan o no quieran saberlo, la carne de las carnicerías, alguna vez fue un animal hermoso y vivo que quería seguir viviendo, pero hay una industria de la muerte, álguien se para enfrente de ese animal que lo ve con los ojos aterrados le apoya la pistola de perno entre los ojos y dispara, cae el animal y pasa el siguiente que ha visto toda la escena, de eso también somos cómplices los humanos. 

Chigurh reduce a sus víctimas a la categoría de ganado.

El nuevo mal con el rostro inquietante de Chigurh viene como una catástrofe natural, no se puede razonar con él, no se puede apelar, es una moneda que gira en el aire y si sale cruz estás muerto.

 No se puede cambiar nada como en el sistema capitalista, las cosas son así porque el mercado lo decide y toda la humanidad lo tiene que padecer porque no se puede cambiar nada, los sicópatas manejan los hilos.

Este tipo de maldad permea la civilización moderna. Los Anton Chigurh de la vida están en la cima de las corporaciones multinacionales, están en los bancos mundiales, están en todos los gobiernos, en los servicios de inteligencia, en los ejércitos y las policías, en las fábricas, a la vuelta de la esquina y si tenés muy mala suerte tenés uno en tu casa.

Para Mary Shelley, la autora de Frankenstein, los monstruos no nacen sino que se hacen. Estamos frente a un tipo de mal que parece nuevo y no sé si se hace de los condicionantes y determinantes sociales, culturales y económicos del sistema actual o si ya vienen así de fabrica, no lo sé sinceramente. 

Todo parece indicar que estos seres ya vienen formateados sin alma, hay niños sicópatas de eso no hay duda. 

Lo que si es creación del sistema es el hecho de que el sistema premia a los sicópatas. El más sicópata llega más alto, no apretan el gatillo de pistolas de perno pero matan, explotan, enferman y esclavizan a la humanidad entera todos los días después del desayuno familiar. 

Hay tres personajes principales en No country for old men; Moss muerto, el sheriff rendido, retirado, nostálgico de un tiempo que ya no existe. El malo, lo vemos todos los días, se salió con la suya. 

No podemos cambiar lo que viene.

El mal gobierna este mundo de tinieblas. 


* La película está basada en el libro del mismo nombre del escritor Corman Mc Carthy de 2005, y este tomó el título del poema de William Butler Yeats, Sailing to Byzantium. Uno de sus versos dice:                "An aged man is but a paltry thing. A tattered coat upon a stick"

(Un hombre anciano es algo insignificante.                                  Un abrigo harapiento sobre un palo)


Alejandro Ovejero | Agosto 2026

martes, 26 de mayo de 2026

Al universo le vale madres que pienses positivo.

En el capítulo tres de la segunda temporada de Breacking Bad el protagonista Walter White comienza su quimioterapia por el cáncer de pulmón, al final de la sesión una empleada le entrega una factura por trece mil dólares si mal no recuerdo, y le da un pin de solapa, que dice "HOPE is the best medicine" la esperanza es la mejor medicina -le dice- apoyándole condescendiente, mano sobre mano. Walter la mira y le dice: "¿En serio?" Y al salir tira el pin la cesto de la basura.
Esto parece broma especialmente en el país donde la mejor medicina es tener dinero, pero no es broma es pensamiento positivo aplicado a la salud o a los negocios que ya hoy día, son casi lo mismo.
 En Enero de 2014 escribí  "Aunque las mentiras parecen verdades..."
en esa nota la emprendí contra el pensamiento positivo que era como una piedra en mi zapato filosófico  desde hace tiempo. 
El pensamiento positivo es presentado como algo natural y sano, a lo que deberíamos aspirar. Y ya sabemos que cuando algo es natural no se cuestiona. Pero nuestro trabajo es cuestionarlo todo, sacar las capas de verdades a medias, o de mentiras lisas y llanas, y ver qué hay abajo, y ver a quienes conviene que las cosas sean como son y no sean de otra forma. 
El moderno pensamiento positivo nació en los Estados Unidos, de la mano de la religión con origen en el calvinismo, después se traslado al área de la salud donde aún hoy se sigue usando y así es que muchos pacientes con enfermedades terminales, son entrenados para pensar positivo y cultivar la esperanza , ya que dicen "el buen humor y las sonrisas curan". Muchas veces se les niega la posibilidad de transitar con dignidad la angustia, que si es natural ante lo inevitable. 
Pero también el pensamiento positivo se mudó al mundo de las empresas y los negocios donde abundan los "coach" que tanto entrenan al personal para crear ambientes laborales con el mínimo de fricción, des-perzonalizados, sin reclamos ni conflictos, aspiran a crear  "colaboradores" pro-activos, dispuestos a ponerse la camiseta de la compañía; como aleccionan a los descartados de las organizaciones,  a los despedidos, los desocupados para que vean su situación como una oportunidad para mejorar y nunca pero nunca cuestionen los condicionantes socio económicos de su situación.
Para el filósofo Friedrich Nietzsche el pensamiento positivo es un mecanismo de autoengaño lo consideraba una peligrosa ilusión consoladora que niega el dolor inherente a la vida, para Nietzsche el hombre debe abrazar al dolor, el sufrimiento, el caos y la incertidumbre, desde dónde mediante la voluntad de poder se logra la superación personal. "Lo que no nos mata, nos hace más fuertes", diría Nietzsche.

Todo pum para arriba, pero esto de  natural no tiene nada; el pensamiento positivo es ideológico y favorece al capital, al mundo liso de los mercados donde los flujos económicos se deslizan sin las molestas interrupciones del factor humano.  
Barbara Ehrenreich autora de Sonríe o muere (La trampa del pensamiento positivo); dice "Ser positivo no es un estado de ánimo sino una construcción ideológica"
Plantea como ejemplo el típico caso del vaso medio lleno o medio vacío:
 Si pensamos positivo y vemos el vaso medio lleno significa que el mundo vá  bien e irá mejor, si así fuera no haría falta que pensemos positivo. Pero el mundo no es ese lugar ideal donde todo marcha de maravillas, a la vista está. Y por mucho que nos esforcemos mentalmente, la mente no inside sobre la materia en el mundo real.
La autora propone que el pensamiento positivo es una ideología afín al capitalismo: "en la sociedad de consumo -explica- las personas desean todo tipo de bienes todo el tiempo, y el pensamiento positivo está ahí para decirles que eso que desean y quieren; es lo que merecen". Y eso que merecen pueden tenerlo solo con desearlo y estar dispuestos a hacer el esfuerzo por conseguirlo. 
Así el optimismo basado en la disciplina del pensar positivo se convierte en la base del éxito material. Todo en esta sicoesfera discursiva remite al individualismo. 
Ya no hay escusas para el fracaso.
Las situaciones históricas, políticas, sociales y económicas, los condicionantes y determinantes de la vida de los individuos se diluyen en una retórica de sonrisas de selfie.
 En última instancia ,según la autora, el pensamiento positivo nos lleva a sacar de nuestro entorno  a las personas negativas o quejosas, lo cual sería la confirmación de que más ayá del mundo de sonrisas que nos fabricamos,  existe un mundo real con personas y emociones reales, del cual nos aislamos porque no reflejan la imagen que queremos ver.   Cambiar el mundo es un trabajo muy arduo y largo. Mejor cambiar nuestras percepciones, la forma de pensarlo, hay una relación con cierto estoicismo mal entendido, muy de moda también que dice no puedo cambiar el mundo pero puedo cambiar mi percepción, y relacionado también con la resiliencia esa palabrita del siglo XXI que se mudo rápidamente del mundo de la sicología donde se aplica a los sujetos que atraviesan un duelo. 
En la sicología la resiliencia puede ser muy útil porque ayuda al sujeto a adaptarse ante lo inevitable como puede ser una muerte, un divorcio. ¿Qué es sino el duelo? La mente adaptándose a la nueva situación donde esa persona que fue muy importante ya no esta físicamente y el proceso de adaptación lleva tiempo y duele. En el duelo cada día volvemos a repensar nuestra relación con la persona perdida y poco a poco se va reconfigurando la estructura que nos permite seguir viviendo, la resiliencia está bien ante lo inevitable de la vida.
Pero las relaciones sociales y económicas no son inevitables sino que son construcciones colectivas que pueden y deben ser modificadas y adaptadas a las necesidades humanas y no al revés. 
Cómo plantea el filósofo Karl Marx son las condiciones materiales de vida las que determinan la conciencia, no lo contrario. 
La época en que Marx desarrollo su pensamiento, su enfoque materialista para la teoría social y económica, fue el siglo XlX, momento marcado por una profunda confianza positivista en la ciencia y el progreso. Auguste Comte inaugura está corriente positiva original que explica lo social con las mismas reglas de las ciencias naturales, Marx se opone a este punto de vista por considerarlo superficial y que no tiene en cuenta las interacciones humanas. Este positivismo originario consideraba a la ciencia como portadora de todo lo bueno, la verdad y el progreso. Y esa idea perduró quizá hasta el siglo XX y sus dos guerras mundiales, el desarrollo de armas nucleares capaces de destruir la vida sobre la tierra y si algo quedaba de esa fé ciega en las ciencias y el progreso basta con ver en este siglo  XXI,  dónde nos ha llevado,  el desarrollo de la inteligencia artificial, que amenaza nuestro futuro humano y a la que aparentemente somos incapaces de ponerle límites.
Un niño en una mina de cobalto en la República Democrática de Congo llenando bolsas de mineral (que se transformará, en el primer mundo en tecnología, principalmente autos eléctricos.) en jornadas agotadoras y condiciones de trabajo de servidumbre, difícilmente pueda cambiar su situación con pensamientos positivos y decretando sus aspiraciones al universo. 

El sicólogo español Buenaventura del Charco Olea autor de los libros  "Hasta los cojones del pensamiento positivo" y "Te estás jodiendo la vida (Olvídate de tu mejor versión y sé tu mismo)", plantea en el primero que el pensamiento positivo es una trampa que nos conduce a la enfermedad mental porque nos obliga a reprimir emociones que son naturales en determinadas circunstancias, por ejemplo ante la muerte de alguien cercano; la tristeza la angustia, el miedo, la incertidumbre son reacciones humanas perfectamente entendibles y aunque hubiera una receta para saltear las etapas emocionales del duelo por la perdida; lo sano no es saltearlas sino transitarlas. Y aclara que no se refiere a transitar las etapas de un duelo con la lógica productivista de este tiempo que nos dice que de toda experiencia podemos hacer un aprendizaje, y conseguir por lo tanto una "ganancia", no. 
He perdido a alguien que quiero, se ha muerto, y no quiero hacer ni sentir que no ha pasado nada, no quiero ser positivo, no quiero que sea un aprendizaje que me deje una gran lección de vida y entonces en el balance de los costos y beneficios esa persona que quiero solo sea una entrada contable. Esa persona me importa y por eso estoy triste, angustiado o temeroso del porvenir. Estoy en duelo no se si voy a poder seguir viviendo con mi perdida. Duelar es un proceso.
Y reclamo mi derecho a que no sea reprochable tener  pensamientos "no positivos" cuando, el mundo es también un lugar peligroso e injusto y nos pasan cosas horribles.
En conclusión el pensamiento positivo es un discurso ideológico que favorece al mantenimiento del Status quo de la economía de mercado, fomentando el deseo. 
El deseo es el camino contrario a la felicidad, para el Budismo el deseo es la causa principal del sufrimiento, es lo que nos ata al mundo material y nos impide el crecimiento hacia la iluminación. 
Los deseos son espejismos, autoengaños o ilusiones que  inventamos para evitarnos ver ayá adelante la presencia permanente de la muerte. 
Pero por más espejismos que aceptemos la muerte es real y está ayá en el fondo. Esperando  hasta al más optimista de los emprendedores. 
Habría que preguntarse si no es acaso el deseo desatado lo que nos hace vivir vidas atormentadas por carencias, escaseces e infortunio.
Schopenhauer proponía entre otras, una alternativa interesante, la práctica de la compasión. La palabra compasión tiene origen en el término latín compassio que significa sufrir juntos, padecer con el otro, compartir el dolor. 
La compasión nos des-centra. No sé si existe la palabra des-centra, pero expresa mi idea de salirnos de uno mismo, dejar de mirarnos tanto el ombligo, dejar de creer en el imperativo de una felicidad permanente que nadie nos prometió.
Dejar de creernos el centro de algo,  decretando  deseos que creemos merecer ante un universo ciego sordo y mudo.




Alejandro Ovejero
Mayo 2026

23 OCTUBRE 23

Vayamos a votar con alegría, a alguno de los candidatos que no incomodan al poder económico. Gane quien gane es de ellos. 

Se terminó la grieta. Ya no hay motivo para seguir peleando entre nos, los pobres diablos.

Somos libres de elegir entre Feo, Horrible y Espantoso.

"Libertad para elegir" es un atributo de los consumidores, en el supermercado  podemos elegir entre varios productos sin saber que muchas veces son fabricados por la misma empresa. 

Visto así pareceria que la democracia hoy es una farsa, un paso de comedia. Pero no tiene gracia. Más bien es triste.

Disculpen mi intervención, es solamente mi opinión y ustedes saben que no soy un entendido en casi nada,  pero es tan obvia la política hoy en día en mi país , que hasta yo puedo entenderla. 


Contexto espacio temporal.

Comentario sobre Argentina la noche antes de la elección presidencial de 2023, los candidatos fueron Sergio Masa, Patricia Bullrich y Javier Milei en ese órden. 

Alejandro Horowicz dice que vivimos en la democracia de la derrota, que el pueblo no conquistó el retorno a la democracia en 1983 sino que la derrota humillante de la guerra de Malvinas en 1982 provocó la descomposición de la dictadura burguesa terrorista que tuvo que retirarse.

 Podría decirse que la dictadura se retiró escenográficamente a los cuarteles, salieron de escena las armas y los uniformes y a cambio nos dejaron una democracia atada de pies y manos, renga, con un solo ojo. El poder económico nunca se fue del poder. Los beneficiarios económicos de la dictadura nunca  tuvieron que dar explicaciones ni devolver uno solo de los billetes ensangrentados. 

Eso nos conforma y nos deforma cultural e institucionalmente  hasta hoy en día. Eso no se arregla así nomás. Horowicz lo llama la doctrina de "el botín de guerra".

Poco a poco hemos perdido la ciudadanía sin darnos cuenta, la tuvimos poco tiempo, también hay que decirlo. Desde el voto universal de la ley Saenz Peña, que de universal no tenía nada, (conviene recordar que las mujeres no estaban en ese universo y recién pudieron votar en 1951 y anterior a eso lo más universal era el fraude electoral). Y posteriormente desde los cincuenta hasta 1983 con dictaduras y proscripciones, realmente, la ciudadanía no brillo especialmente. Pero en este último tiempo el concepto de "ciudadano" es remplazado por el de "consumidor". 

El consumidor solo elije. No protesta, no se manifiesta, no hace huelgas, elige. Dicen que libremente. 

La libertad de los hombres libres es la libertad de acción, la capacidad física y material de llevar a cabo nuestras elecciones, hay una gran diferencia con solo poder elegir en una góndola prefabricada.


viernes, 17 de abril de 2026

Con la democracia ya no se come, ni se cura, ni se educa.

El filósofo italiano Franco Bifo Berardi,  en el artículo "Global civil war and rotting of The white mind (Guerra civil global y la descomposición de la mente blanca) nos plantea y nos ayuda a analizar la situación en la que nos encontramos tras la irrupción de la irracionalidad en el ámbito político 

y de la gobernanza global.  Dice Bifo:

"Los liberales estadounidenses, como los políticos de centroizquierda en Europa parecen pensar que el trumpismo global es una perturbación provincial, y que la democracia volverá, tarde o temprano, a ser restaurada y la razón histórica recobrará su curso. Ellos se engañan a sí mismos. El trumpismo global no va a ceder a una restauración de la razón moderna. La propagación global de la demencia que emergió en los años 2016 y 2017 constituye la nueva psicoesfera del planeta.

Debemos pensar en el futuro desde el punto de vista de la psicosis sistémica, y esto implica el abandono de la acción política y la teoría política." *

Bifo lo denomina trumpismo, pero bien podríamos llamarlo bolsonarismo en Brasil y mileismo en Argentina. 

Pasados varios años de este artículo Estados Unidos se encuentra más cerca que nunca en su historia de repetir la guerra civil y el caos, con ciudades militarizadas, redadas anti migrantes, detenciones ilegales, desaparición de personas, todo de la mano del trumpismo, y aplicado sobre una población con trescientos millones de armas en manos civiles, no hay fuerza regular en el mundo que esté en condiciones de enfrentar un levantamiento civil de semejante magnitud.

La irracionalidad nos deja sin herramientas para continuar con la política, que habia sido historicamente la búsqueda de acuerdos y consensos, la política fue la forma superadora de la guerra. La irracionalidad obtura el diálogo, y es fácil de entender; llegado este punto uno se niega a seguir discutiendo con el irracional, con el que "dos más dos no le da cuatro", y con "los que no tienen todos los patitos en fila" es imposible dialogar, es además anti- económico, una perdida de tiempo recurso limitado si los hay, entonces nos retiramos en resguardo de la propia salud mental. 

Bifo plantea una salida, en su libro Desertemos de 2024 ¿Qué podemos hacer? -dice Bifo- Cuando es imposible romper las desiciones del automatismo financiero, cuando no podemos ganar, pero tampoco podemos vivir al interior de una maquinaria dirigida por una clase depredadora, que se enriquece cada vez más mientras los pueblos del mundo se empobrecen cada vez más.  La única cosa que podemos hacer es rechazar de participar de manera terminante. Las mujeres en el primer mundo no procrean, las tasa de nacimientos caen año tras año".

 ¿Porqué traer al mundo las víctimas de las guerras que están a la vuelta de la esquina, Europa contra Rusia, USA contra Venezuela o contra China o el mundo Islamico? Porqué traer al mundo más esclavos para el gran capital? ¿Porqué traer al mundo a las víctimas del cataclismo climático? 

En Argentina donde votar es una obligación cívica, doce millones de ciudadanos no fueron a votar en la última elección del 26 de Octubre y lo sepan o no, están desertando de un sistema democrático que no soluciona los problemas cotidianos de la población a la que debería servir.  Es un sistema que No sirve más.

El gobierno presenta como un triunfo haber sacado la mayor cantidad de votos entre el porcentaje exiguo de votantes. 

Las mayorías rechazan de participar.

El poder ha conseguido convencer a las mentes que el enemigo es el que está en su misma condición o incluso más abajo que él y nunca mirar hacia arriba, nunca formar un frente unificado de los humillados y los oprimidos por el sistema que cuestione la supremacía tecno- financiera. La política se desvanece en un montón de reclamos  particulares, sectoriales, que no rozan siquiera la estructura del orden establecido.

"Pero la política se ha vuelto un juego sin razón, sin conocimiento. La potencia del político es la locura, la venganza, la rabia contra la impotencia. Si la política ha sido durante la edad moderna una expresión de la voluntad, ahora está muerta porque la voluntad humana ha perdido su eficacia sobre el proceso real."**

De esta forma la política y en última instancia las democracias, pierden densidad hasta convertirse en palabras vacías de significado. 

La irracionalidad -dice Bifo Berardi- llegó para quedarse. El producto principal de la maquinaria capitalista actual son los estados mentales, las subjetividad es colonizada como tiempo atrás se colonizaban los territorios. Se cierra así un camino del cual ya desconfiabamos,  la primera reacción preventiva si se quiere es tomar distancia de la acción política que ha sido coptada por la locura

Nos distanciamos preventivamente y rechazamos ser parte, porque cuando escapamos dice Gilles Deleuze no solo estamos escapando sino que estamos buscando nuevas armas, nuevas técnicas para sobrevivir. Quizá un cambio de paradigma donde no todo en la vida esté determinado por las lógicas de la productividad y del consumismo.

Alejandro Ovejero Noviembre 2025

Citas

*Por Franco «Bifo» Berardi. Traducción de I.M. Calderón. Originalmente publicado en Verso Blog. Marzo 2018.

**De la entrevista de María Daniela Yaccar para Pagina 12 de Agosto de 2020.

martes, 10 de marzo de 2026

Insomnia

Esta madrugada soñé con Norita. Estábamos todos (ustedes y yo) en su casa, que no era la casa que todos conocemos de Norita, era una casa llena de pasillos anchos y piedras; paredes de piedra, adornos de piedra y piedras de todas las formas y colores por cualquier parte, y luz natural entrando por los altos. Estábamos todos, hasta los que  ya no están  entre nosotros, (quiero decir en este grupo) víctimas de los dolores de cuello y otras calamidades. 

Todos estábamos en su casa pero Norita no estaba. Eso no es necesariamente mala señal astral, pero por las dudas: ¿Alguien sabe algo de Norita? 

Yo la quiero mucho, no se si saben, fui el único en el sueño que salió de su casa, sin robarse una piedra. 

No significa un mal augurio que no estuviera con nosotros en la casa, por ahí nos había dejado la llave para refugiarnos de la lluvia. Llovía y todos llevábamos mochilas y bolsos como de campamento, y al salir fuimos a esperar el colectivo cruzando la calle ( Sueño de pobre me dirán, siempre sueño con colectivos que no llego a tomar, o cuando al fin me subo terminan llendo a los lugares más inesperados) enfrente había un campo, en frente de la parada del colectivo y de la casa de Norita.

No significa nada, solo un sueño. Eso me pasa las noches que me ataca la insomnia. Sueño de madrugada y tengo sueños muy lúcidos, muy a flor de piel.

 Ya se que me van a corregir que se dice "el insomnio". Pero, yo sé de qué les hablo, en mi vida he dormido con hombres y con mujeres, y la insomnia, es femenina. Esa forma de picarme la cabeza cuando menos lo necesito, como un pájaro carpintero, no deja dudas, la insomnia es mujer. 

Nunca sé por donde empieza la insomnia y puede durar desde un cuarto de hora hasta un rato largo la muy turra.  Generalmente me estudio, me analizo, me viene un recuerdo, un momento, alguna pelotudez que hice, puede ser de cualquier momento entre los cuatro años y hasta ayer nomás. Y casi siempre es por pelotudo, porque soy un hombre bueno, nunca tengo que reprocharme maldad, no es un mérito también hay que decirlo, no soy malo por flojera, más que por virtud.

Ser malo es un trabajo de tiempo completo.

Para ser malo hay que ser malo siempre.

Malo por un rato es para que se te caguen de risa..

¿Se imaginan tener que ser malo todo el poco tiempo que me queda?

¿Para qué? ¿Por un poco más de dinero, o de respeto? Bastante más quizá...

No vale la pena. 

Duermo como un bebé siempre, y después de la insomnia también, me digo fuiste muy pelotudo, quedaste mal con álguien, y listo, concluyo el asunto, me duermo y sueño con velas hinchadas por el viento en mares azules, con la patita de mi perra Felicity sobre mi mano, con una torta de cumpleaños de cuando cumpli siete u ocho años y mi hermana y mis padres estaban conmigo. Sueño cosas que quiero mucho después de la insomnia.

Esta madrugada soñé con Norita.

Alejandro Ovejero | Marzo 10, 2026

martes, 20 de enero de 2026

Tampoco era una manzana lo que se conieron

Por aquellos días en el jardín de Eden cuando los dioses vieron que Eva y Adan, influenciados por la serpiente, se comieron la fruta prohibida  les dijeron:

A la víbora. Vos te vas a arrastrar sobre tu vientre hasta el fin de los tiempos. ( Vaya uno a saber cómo se movían hasta ahí las bichas, tenían patas, alas o ruedas acaso?)

A la mujer. Vos vas a parir tus hijos con dolor hasta que inventen la epidural y nazcan todos los niños por cesárea, y las empresas de medicina prepaga, facturen costosas intervenciones e internaciones, por lo que antes se hacía en la casa con una partera o una abuela canchera en el asunto. 

Y al pobre Adan. Vos vas a trabajar, te vas a ganar el sustento con el sudor de tu frente y de tus nalgas, y un día que va a llegar tarde o temprano no vas a tener aguinaldo ni vacaciones ni horas extra y te vas a jubilar a los setenta y cinco años con una jubilación del orto. 

Pero eso no es lo peor: cada vez que llegue el Sabath el día de descanso, que esperas para ir a pescar o a jugar al fútbol;

te va a llover. 

Mal ahí.

Cuidado con el temor

Algunes me han acusado de ser pesimista. 

Yo no creo que sea del todo justo decirlo así; pero nadie nos prometió un mundo justo, (más bien todo lo contrario). 

Y además  solo soy un observador ácido del mundo que me rodea, ("me rodea como la cuerda la garganta" -diría Borges ).


Sin embargo para reivindicarme hoy les traigo una publicación absolutamente no pesimista.

 Trae la actualidad internacional muy buenas noticias para aquellos que le temen a llegar a viejos, y a morirse sólos. 


2026 y  2027 serán dos años clave para dejar esos mieditos de diván.

Click en la imagen.  S'il vous plaît.