martes, 20 de enero de 2026

Tampoco era una manzana lo que se conieron

Por aquellos días en el jardín de Eden cuando los dioses vieron que Eva y Adan, influenciados por la serpiente, se comieron la fruta prohibida  les dijeron:

A la víbora. Vos te vas a arrastrar sobre tu vientre hasta el fin de los tiempos. ( Vaya uno a saber cómo se movían hasta ahí las bichas, tenían patas, alas o ruedas acaso?)

A la mujer. Vos vas a parir tus hijos con dolor hasta que inventen la epidural y nazcan todos los niños por cesárea, y las empresas de medicina prepaga, facturen costosas intervenciones e internaciones, por lo que antes se hacía en la casa con una partera o una abuela canchera en el asunto. 

Y al pobre Adan. Vos vas a trabajar, te vas a ganar el sustento con el sudor de tu frente y de tus nalgas, y un día que va a llegar tarde o temprano no vas a tener aguinaldo ni vacaciones ni horas extra y te vas a jubilar a los setenta y cinco años con una jubilación del orto. 

Pero eso no es lo peor: cada vez que llegue el Sabath el día de descanso, que esperas para ir a pescar o a jugar al fútbol;

te va a llover. 

Mal ahí.

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