martes, 20 de enero de 2026

Un día de furia

Ahora que viene el calorcito tengo algo que decirles especialmente a los hombres, aunque las mujeres de esos hombres no están libres de responsabilidad; Señores la camisa de mangas cortas no va con corbata de ninguna forma ni color, esa es una aberración que solo está bien vista por el dudoso gusto de los gringos.

Tenía que decirlo y lo digo dos veces, antes que nos sucedan cosas terribles y nos encuentren como a Michael Douglas en Un día de furia. 

El personaje de Douglas tiene un mal día, que aparentemente no es el primero pero para colmo de males, aunque él no lo sepa, si va a ser su último día.  Es esta una película de 1992 , que hoy entendemos mucho más fácimente, se adelantó treinta años. Hoy el personaje de Douglas podría ser cualquiera. 

Cualquiera de nosotros  los que hicimos todo bien, los que cumplimos todas las reglas, los que jugamos limpio toda la vida pero igual fuimos usados y descartados, y cotidianamente somos humillados por el sistema. Y a una edad donde ya no somos niños ni jóvenes nos damos cuenta que el juego está arreglado, que las cartas están marcadas y siempre ganan los mismos, que gastamos la vida en un sistema que no nos ofrece ni salud, ni seguridad, ni una vida digna. El personaje de Douglas en Un día de furia está desempleado, vive con su madre y todos los dias se viste y sale con su portafolios como si fuera a trabajar, pero en el portafolios lleva un sandwich y una manzana, que almorzará sentado em algun parque mientras busca trabajo.  Está separado de su ex esposa y por algunos antecedentes de violencia, tiene restriccion para ver a su pequeña hija, pero ese día, -el mal dia- es el cumpleaños de la niña y el pretende llegar al otro lado de la ciudad para verla. La ciudad no es cualquier ciudad, aunque hoy todas se parecen después de treinra y cinco años de globalización, la ciudad es Los Angeles y es el año de la absolución de los cinco policias que habia golpeado al taxista afroamericano Rodney King, la justicia los absolvió, después que el mundo vio hasta el cansancio el video de la golpiza. Una hora más tarde, cinco muchachos afroamericanos salieron sin pagar de un supermercado coreano y tiraron botellas contra los vidrios al grito de "esto es por Rodney King'. Estalló la ciudad y hubo más de sesenta muertos y mil millones de dólares en daños. 

La violencia en si no es ni buena ni mala. En este universo que hábitamos la transferencia de materia y energía se hace por medio de la violencia. La no violencia, por otra parte, es un ideal moral que habita sólo en nuestras mentes, y fue puesta ahí por adoctrinamiento del sistema. La no violencia es un mecanismo que permite la perpetuación del sometimiento. Mientras los depredadores hacen uso de la violencia a su gusto y necesidad.

En una escena un viejo que jugaba al golf intenta golpearlo con pelotazos para que salga del campo de juego, cuando el protagonista saca un arma el viejo tiene un infarto y el personaje de Douglas le dice no podías dejarme pasar por tu campo de golf, y ahora te vas a morir con ese sombrerito ridículo. 

Cómo dijimos las cosas no terminan bien para el personaje de Un día de furia, lo que nos hace pensar la película es que las cosas no estaban, ni están bien desde antes,  que el embotellamiento en la autopista, los pandilleros que lo quieren asaltar, el incidente en el Mc Donalds y el agujero en el zapato son los detonantes, son los detalles, la gota que revalsa la copa,  de una insatisfaccion, ansiedad y depresion profunda y desesperante que agobia al ser humano aplastado por el sistema capitalista del siglo XXI.

 "Caballeros, el tiempo de la vida es muy corto, pero gastado ese breve plazo cobardemente, sería demasiado largo, aunque, cabalgando sobre la aguja de un reloj, la vida se detuviera al cabo de una hora. Si vivimos, vivimos para hollar cabezas de reyes; si morimos, ¡Hermosa muerte, cuando príncipes mueren con nosotros! Ahora para nuestra conciencia, bellas son las armas, cuando se levantan por una causa justa."

William Shakespeare | Enrique IV Primera parte. Acto V Escena II


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